¡Viva la Patria!

Hace un poco de minutos atrás me llevé una desilusión grandísima.
Yo quería que Argentina ganara contra Alemania. No es posible que ese país tan numeroso siga dándome estas amarguras.
Es lo que me pasa con el fútbol. Una victoria me regala un par de horas de alegría o euforia, y una derrota un par de horas de amargura.
La victoria nos hubiera acercado a un confronto con Italia, fuera como hubiera sido el resultado, me hubiera costado el puesto de trabajo. Así que por un lado tengo ese consuelo.
Por el otro tengo lo que me pasó después de que terminó el partido. Me fui de la oficina, donde había escuchado el partido por la radio, en moto, hasta casa. Y me vino en mente la canción de Elisa (que la hizo en inglés y en italiano), que en un cierto punto dice "¿vas a custodiar todo lo que te he dado?". Y como me suele pasar, me pregunté: ¿quién me está cantando esta canción? ¿quién sos y qué me diste?.
Eran los jugadores de la selección. Y lo que me dieron fueron alegrías desde el inicio del mundial hasta hoy.
Saqué el bolsillo imaginario la balancita y pesé. El peso de las alegrías fue mayor que el de las amarguras.
Llegué a casa. En una media hora tengo que salir porque Cinzia me invitó a ir con sus amigos a ver el partido en un local del centro. Voy a ir porque aprecian mi presencia. Y voy a ir con mi camiseta de la selección y mi gorrito de Argentina. Porque mi parte argentina es grande y es argentina inclusive cuando Argentina sufre una derrota.
Es mi modo de vivir: ser lo que soy, con o sin el viento a favor.