14 de agosto de 2006

Varieté argentina

Para destornillarse de la risa

11 de agosto de 2006

Listen to your heart

26 de julio de 2006

Wanda Nara: vean y digan: ¿por qué no opinan?

Dijo mi hermana:
«Querido hermano, yo si se lo que es un blog, y no te preguntaria con que se come!!!y si nadie opina en tu blog deberias preguntarte por qué no opinan, besos».
Por lo pronto opina por e-mail. Tal vez porque al blog ni entró.
Después me puse a dar vueltas en los blogs de los demás argenautas, y encontré este video.
Creo que ahora entiendo por qué no opinan.

20 de julio de 2006

¿Cómo le digo a mi vieja que tengo un blog?


¿Se imaginan lo que puede llegar a pensar mi vieja si le digo que tengo un blog? Mi hermana podría preguntarme con qué se come, y mi viejo preguntaría si es a pilas o a cuerda.
Mi abuela diría que sabe lo que es y haría como si nada.
Mi familia está completamente afuera de mi blog. Y mis amigos también.
Renata que es una sufragette liberalista se animó a interactuar con él y decirme sin trapujos lo que pensaba.
¿Cómo le dijo a mi vieja que tengo un blog?
Un blog es una especie de diario semipúblico en la cual escribo en artículos breves lo que me pasa, las cosas que voy viviendo, las experiencias y las reflexiones. Y al pie de cada artículo, la gente que me conoce puede dejar su opiñión, su comentario. Puede firmarlo o puede dejarlo anónimo.
Es útil al lugar de los e-mails multidestinatario en los cuales cuento cosas que no sé si todos los lectores quieren saber, porque el blog lo visitás voluntariamente.
En mi sitio www.corazondeviaje.com basta hacer clic sobre "Mi blog" y en menos de un par de segundos aparece el diario con los artículos uno detrás del otro, al pie de los cuales dice "comments" y basta hacer clic ahí para dejar la propia opiñión.
Vengan a verlo.

11 de julio de 2006

La selección Italiana campeona del mundo

Al final pasó. Italia se llevó la Copa del Mundo. Alegría inconmensurable. Un país de fiesta. La revancha que Argentina no tuvo. La alegría de saber que no es Francia. El orgullo de un árbitro argentino (mediocre, pero argentino). La tranquilidad de saber que no pierdo el puesto de trabajo! La ducha de champagna. El chapuzón en la fuente del Prato della Valle. Fui a ver el partido en el BarLume, el bar de confianza. Con el riesgo de que me hicieran el pogo encima (para mis abuelas: hacer pogo sobre alguien quiere decir saltarle encima en grupo), porque el árbitro al comienzo se portó un medio mal concediendo un penal a los franceses, y mis amigos me miraron todos con cara de "'sti argentini...". Ya me habían amenazado de pogo. Yo vi impacible todo el partido (el primer partido de fútbol que veo entero desde el mundial del 94). Y me quejé de las únicas cosas que aprendí viendo jugar a mis amigos: "te la estás comiendo, no te la comás! No te la comás!" Y después, cuando el atacante llegaba solo solito al área del adversario, yo gritaba "Pero está solo, la recón... está solo". Mi sensibilidad llega hasta ahí. Sin cámara de fotos. Sin beber una gota de alcohol. La victoria quería disfrutármela en pleno. Y estas cosas, o se viven, o se documentan. Yo preferí vivirla. Para documentarla estaban los periodistas. Cuando el partido terminó, salimos en caravana por las calles de una Ciudad en Fiesta. Pádova tiene 200.000 habitantes, todos muy discretos, ellos. Pero esa noche (porque acá eran las 23 cuando terminó) de discreción a mis conciudadanos les quedó poco, y se sacaron la remera y bajaron a la Plaza. A Pádova la caracterizan sus plazas. La más grande de ellas, es oval y grande como un hipódromo, y tiene un canal artificial que circunda una isla artificial, todo poblado de estatuas del 1600. Esta plaza se llama Prato della Valle, y no es sólo una de las más hermosas que he visto, sino la más grande de Europa. Sí señor, hay un solo predio más grande que el Prato della Valle, y no es una plaza, se llaman campos, y son elíseos (Champs Elysées, en París). El Prato della Valle por lo general es un lugar tranquilo (hacen falta más de 100.000 personas para llenarlo), y por lo general no hay más de un centenar de personas, livianamente distribuídas entre las estatuas, los nogales, el canal, la isla central (que se llama ísola Memmia) y la fuente en el centro de la islita. La noche de la final, toda Pádova fue hacia ahí. A pie, en bici, moto, camioncito y patineta.

El Prato della Valle lleno hasta las tetas, gente por doquier. Cienmil personas borrachas de alegría. Yo con mis amigos, empapados de champagna. Cantos, cintas, coros, banderas, miles de banderas. Miles y miles de personas. Fuegos artificiales. Luces de colores. No había distinción ni de raza, ni política, ni de sexo. Todos juntos éramos uno solo, con la fuerza de miles. La fuente en el centro de la islita estaba llena de gente que chapuceaba, la ísola Memmia, llena de agua. Con codos y uñas y dientes logramos llegar hasta la fuente. Nos miramos, nos entendimos, y al final también nosotros, en calzones y zapatillas, nos metimos en la fuente, con el centenar de personas que se chapuceaban en ese mar de alegría, en ese jolgorio de agua, en ese maremoto de júbilo. En ese momento para mí no hubo tampoco diferencia de nacionalidad. El goce era infinito. Y yo me lo disfruté. Los Campos Elíseos son grandes. Pero el Prato della Valle está lleno de Gloria.

7 de julio de 2006

El mate (anónimo o no pervenido)

EL TEXTO LO QUITÉ PORQUE TOCABA EL FONDO.

Censura aplicada el 3 de Julio, 2007.
Casi un año.


6 de julio de 2006

Un mes de permiso


Hoy hace un mes que obtuve el permiso de conducir, el carné.
Otra de esas tantas cosas que te completan un poquito, como persona. Que te emancipan.
En Italia funciona así:

  1. Revisión psicofísica y certificado médico.
  2. Presentación de la solicitud (gasto complesivo € 120)
  3. Obtención del papel rosado (foglio rosa), permiso de conducir temporáneo, que te habilita a manejar por las calles en presencia de otra persona que tenga el permiso de conducir desde hace 10 años.
  4. Examen teórico, compuesto de 30 preguntas VF. Se pueden cometer 3 errores, al cuarto te bochan. Hay tres oportunidades para aprobar el examen, si la tercera sale mal, hay que rehacer todo desde el punto 1 (Revisión psicofísica). Entre prueba y prueba deben pasar mínimo un mes y un día.
  5. Examen práctico, dentro de los seis meses sucesivos a la obtención del papel rosado. Hay dos oportunidades par a aprobar el examen práctico. Si te bochan también la segunda vez tenés que rehacer todo desde el punto 1. Pare hacer el examen práctico hay que dirigirse obligatoriamente a una escuela de manejo, porque solamente ellos pueden darte el auto con comando doble que es requerido para hacer el examen. Hay que pagarles una inscripción (entre €50 y €100), y pagar por cada hora de manejo que te hacen hacer (entre €25 y €35). Gasto complesivo: €S mejor no hablar.

Lo que más cuenta cuando hacés el examen práctico es:

  • respetar los límites de velocidad
  • respetar las precedencias (ceda el paso quiere decir desacelerar y dar la precedencia)
  • respetar los pare (stop quiere decir detenerse y dar la precedencia).

Para emanciparse. Hay quien lo hace con dinero. Hay quien lo hace POR dinero. Hay quien lo hace porque lo tiene que hacer, y quien porque ya no aguanta más. Y quien, como yo, lo hace porque la vida lo requiere. Tres consejos: respetar los límites, dar la precedencia y detenerse cuando llega el momento.


30 de junio de 2006

¡Viva la Patria!


Hace un poco de minutos atrás me llevé una desilusión grandísima.
Yo quería que Argentina ganara contra Alemania. No es posible que ese país tan numeroso siga dándome estas amarguras.
Es lo que me pasa con el fútbol. Una victoria me regala un par de horas de alegría o euforia, y una derrota un par de horas de amargura.
La victoria nos hubiera acercado a un confronto con Italia, fuera como hubiera sido el resultado, me hubiera costado el puesto de trabajo. Así que por un lado tengo ese consuelo.
Por el otro tengo lo que me pasó después de que terminó el partido. Me fui de la oficina, donde había escuchado el partido por la radio, en moto, hasta casa. Y me vino en mente la canción de Elisa (que la hizo en inglés y en italiano), que en un cierto punto dice "¿vas a custodiar todo lo que te he dado?". Y como me suele pasar, me pregunté: ¿quién me está cantando esta canción? ¿quién sos y qué me diste?.
Eran los jugadores de la selección. Y lo que me dieron fueron alegrías desde el inicio del mundial hasta hoy.
Saqué el bolsillo imaginario la balancita y pesé. El peso de las alegrías fue mayor que el de las amarguras.
Llegué a casa. En una media hora tengo que salir porque Cinzia me invitó a ir con sus amigos a ver el partido en un local del centro. Voy a ir porque aprecian mi presencia. Y voy a ir con mi camiseta de la selección y mi gorrito de Argentina. Porque mi parte argentina es grande y es argentina inclusive cuando Argentina sufre una derrota.
Es mi modo de vivir: ser lo que soy, con o sin el viento a favor.

24 de junio de 2006

“Te quiero” ¿tiene que ver conmigo o tiene que ver con vos?

Alberto Mioni, mi profe de lingüística diría que “te” como pronombre personal, tiene que ver con vos, pero diría también que “quiero” está conjugado en primera persona, y que por lo tanto tiene que ver conmigo, y por lo tanto tiene que ver con ambos: el emisor y el receptor.

“Te quiero tiene que ver con el receptor”, se podría pensar, y es lícito, porque el emisor lo dice para el que lo escucha.

Pero yo creo que “te quiero” tiene que ver más conmigo, que soy quien lo dice. Con un poco de suerte seré correspondido (por vos).

Y entonces tendrá que ver con ambos.

3 de mayo de 2006

Uropa

Cuando desembarqué en Italia y lloraba siempre, llamando cada dos por tres a mi familia y mandando docenas de e-mails a la semana, donde escribía todo lo feo que me pasaba, hubo quien me dijo que yo había venido a Italia para extrañar. Extrañar mi gente, mi familia, mis costumbres y por extensión la idiosincrasia argentina.

Yo, de pibe, quería vivir en Francia para viajar a Rusia. De adolescente quería estar en Estados Unidos con Stellamaris, para vivir dentro de una serie de televisión. A dieciocho quería vivir en Inglaterra para hacerme el Lord, y cuando cumplí 20 años comprendí que mi futuro próximo residía en Italia.

¡Los autores extranjeros, y los que se exiliaron en Uropa escriben cosas bellísimas! Asisten a debates con oradores franceses, comen baguettes y mignons, leen periódicos revolucionarios, viajan en tranvía, esperan que el semáforo se ponga en rojo para cruzar la calle, escuchan Edith Piaf, Mähler... Entienden de arte, fuman cigarrillos de marcas extranjeras, miran películas en lengua original, compran libros por la calle, tienen esposas maduras y años antes probablemente físicamente fascinantes, pero seguramente inteligentes. Viajan en tren, tienen un bodeguero de confianza. Los fotografían en blanco y negro y aparecen siempre en la contratapa de sus libros, que dicho sea de paso, se venden como pan caliente.


Yo, años atrás, quería vivir acá para caminar por las callecitas estrechas, para conocer la historia tocándola con la mano, para agregar a mis amigos de siempre otros amigos nuevos, y esperarlos en la escalinata del Duomo.

Cuando pensaba en los autores exiliados, me venía en mente la búsqueda de lo nuevo como sostitución a lo perdido, a los teléfono públicos argentinos que sus amigos llenaban de moneditas falsas. Una vez, viendo los teléfonos públicos anaranjados de Entel, mi papá me contó que durante el período de la dictadura, cuando los encargados de la compañía telefónica abrían la cajita fuerte de los teléfonos, encontraban desde piedritas hasta moneditas falsas que la gente usaba para llamar a España a sus parientes exiliados o que por motivos políticos residían en el extranjero... Me da una cierta nostalgia.

Cuando desembarqué en Italia, me econtré con teléfonos celulares a raudales, planos tarifarios hiperconvenientes a los cuales mi madre y mis amigos se abonan para llamarme. Me traje a Italia Internet con mis direcciones de e-mail, mi sitio web y la mensajería instantánea. Y encima tengo también el chat y un programita informático que me permite llamar a todos mis amigos (incluído quien me había dicho que yo había venido acá para extrañar) a costo casi cero. Cables submarinos y comunicaciones satelitales. Mensajes de voz y ahora también un blog.

Todo esto es netamente distinto de la vida de los exiliados de aquellos tiempos, y se contrapone a lo que me esperaba yo de Uropa vivida como extranjero.

¿Y quien saber una cosa?

Me encanta.

2 de mayo de 2006

El valor de las cosas auténticas

A falta de un impulso inicial, arranco en segunda para decirles a todos esta cosa que me pulsa dentro.

Me están sucediendo al rededor cosas bellísimas, que determinan un cambio epocal. Pero para explicar por qué es epocal, habría que volver atrás en el tiempo, y contar de cuando me fui de mi Palermo adoptiva para que me adoptara una Pàdova ártica que por mucho tiempo no me dio ni diez de bola. Tendría que narrar de todo el tiempo que pasé solo, sin amigos, sin reposo, sin una compañera y sin ninguna pasión por las cosas. Podría llamarlo “el período sin”, señado por la ausencia de las cosas basilares que llevan al bienestar interior.

Hoy, tres años después, me miro al rededor y veo que tengo lo que busqué por tanto tiempo.

Me miro al rededor y veo Cinzia, Lore, Andre.

Miro adelante y veo Glenda. Cercana y lejana, y aún así espléndida.

Enciendo la luz y veo a Mónica, Ricky, Julio. Veo las Silvias. Veo Brigitta, hermosa dentro y fuera. Pietro, Paolo y los otros santos. Veo a Màssimo, Federico, Luca y Anna, cada vez más cercanos.

Miro hacia atrás y veo a mi amada soledad, que se queda dormida, como una bestia que se da por vencida, tal vez porque es menos amada.

Estiro la mano y toco el resto. Infinitamente agradable y heterogéneamente protagonista.

Y escucho Franco Battiato que dice “de nuevo vivo”.

Y me doy cuenta de que mi felicidad viene de la existencia de mis amigos. De escuchar que me dicen “te quiero” y de sentir que me quieren.

Y me acuerdo de la metáfora de mi amigo Facundo: “el amor son tu ruedita y la suya girando juntas. Si la suya se detiene, vos podés estirar tu mano y hacérsela girar... pero no es justo”. Y lo que me enseñó Cinzia “amor quiere decir igual a”. Ambas cosas corresponden al principio de reciprocidad y equidad que se encuentran a la base de mis conviciones en materia de relaciones.

Hay dos realidades en nuestra vida:
1° y menos importante) los efectos que poseo,
2° y más importante) los afectos que poseo.

Dime con quién andas y te diré quién eres. Es por eso que soy rico, bello, bueno, y sobretodo muy buena compañía.